- Todo lo que el narcisista haga en su vida estará motivado por el afán de ganarse la atención y la adulación públicas con el objetivo de mantener vivo a su «yo ideal», de sostener como real su fantasía de grandiosidad.
- Las personas pasan a ser instrumentos que el narcisista puede usar, manipular o explotar en su beneficio, ya sea para conseguir sus objetivos o para emplearlas como adornos de su persona.
- El narcisista presenta una hipersensibilidad a la crítica.
- El narcisismo no es una condición inamovible. Es líquido, fluctuante y, del mismo modo en que ha podido ser potenciado por determinados intereses, puede ser frenado e incluso erradicado de los patrones conductuales de nuestros hijos.
- El niño narcisista no es feliz, y tampoco lo serán el adolescente y el adulto en los que se convierta.
- Tener un hijo no es una aventura, es una responsabilidad, El niño narcisista dependerá por completo de la aprobación externa para ser «feliz», aunque nunca lo será realmente, porque lo que sentirá no será nada más que una ilusión de felicidad, y la verdadera felicidad le resultará inalcanzable.
- El narcisismo no implica una alta autoestima, eso es una falacia; igual que tampoco garantiza el éxito ni la competitividad, lo único que garantiza 100% el narcisismo es la infelicidad.
- Cualquier cosa que sea valorada positivamente por el entorno y la sociedad será lo que condicione los gustos y las actuaciones del niño narcisista.
- El concepto absoluto de perfección es un absurdo, pero eso el narcisista no lo entiende ni lo entenderá jamás.
- El narcisismo no implica una alta autoestima, al contrario, los narcisistas tienen una autoestima frágil y una gran inseguridad, lo que les provoca sufrimiento, miedo y ansiedad. El narcisista es peligroso para sí mismo y para los demás.
- La frustración que le produce al narcisista ser «una persona normal» derivará en depresión, y esta puede llevar al abuso de sustancias o incluso a la autodestrucción y a la aniquilación de otros.
- El narcisista es hipersensible a la crítica, por lo que cualquier persona que lo ponga en evidencia o le quite protagonismo será objeto de su ira, cólera y agresividad.
- Los niños narcisistas no mostrarán sentimientos de empatía hacia los demás, más bien al contrario: en cuanto se puedan aprovechar de quienes los rodean para conseguir algo que quieren, lo harán sin sentir ningún remordimiento, pena o culpa.
- La diferencia entre un: «¡Buen trabajo!» y un «¡Eres el mejor!», puede parecer sutil, pero el primero denota capacidad, el núcleo central de una autoestima segura, y el segundo denota superioridad, el núcleo central del narcisismo.
- Estamos inmersos en una sociedad que potencia, enaltece y exige los comportamientos narcisistas. Las redes sociales están consiguiendo hacer del narcisismo una epidemia real.
- Promueven el narcisismo al estar centradas en la glorificación del yo, tanto en la imagen (selfies), como en las opiniones, los pensamientos y la influencia en el otro.
- Las redes sociales han sustituido el deseo de explorar, de vivir, de conocer, de socializar, por un deseo de competir, de exhibir y de «yo más».
- El narcisismo es fomentado por el mercado, la publicidad y los medios de comunicación, porque el narcisista es un consumista compulsivo e irreflexivo.
- La publicidad ha conseguido colocar el mensaje de que, para ser especiales, exitosos, diferentes y felices, debemos consumir determinado producto.
- Llevados por este consumismo desaforado y la superficialidad y cosificación de todo, los rasgos narcisistas, además de destruirnos interiormente y hacernos infelices, también acabarán por destruir el arte, la cultura, la sociedad y el medio ambiente.
- No sobrevaloréis las capacidades de vuestros hijos ni los veáis como si fuesen superiores a los demás, o el delirio de grandeza germinará en ellos.
- Enseñadles a mostrar empatía, compasión y respeto por los demás y a cooperar con ellos.
- No les permitáis hacer trampas, ni siquiera jugando a la oca: hacer trampas es aprovecharse de los demás, y eso no está bien y es injusto.
- No siempre hay que ganar, y, desde luego, no a toda costa. A veces perder es mejor porque permite aprender.
- Animadlos e incentivadlos para que identifiquen, nombren y compartan sus sentimientos y emociones.
- Vuestros hijos tienen que aprender a aceptarse completamente, con sus aptitudes y sus limitaciones; si no, tendrán una imagen distorsionada de sí mismos.
- La amistad y la sociabilidad nos hacen sentir que no estamos solos, que formamos parte de un grupo, que podemos aprender de otros y ser defendidos por otros.
martes, 16 de octubre de 2018
Prevenir el narcisismo (Julio Rodríguez, 2018)
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Cueste lo que cueste, quiero ser millonario. El fundador The Founder (John Lee Hancock, 2016. EEUU)
El fundador
The Founder (John Lee Hancock, 2016. EEUU)
Cueste lo que cueste, quiero
ser millonario
(la crítica contiene
spoilers)
El plano final de la película, cuando vemos a Ray Kroc (superlativo Michael Keaton) ante el espejo, su
mirada de extrañeza, o incluso de temor, ante lo que ve, y ese desenfoque de su
persona mientras se aleja a dar su discurso triunfal, definen perfectamente lo
que nos ha querido contar la película: la
destrucción del Ray Kroc ser humano como consecuencia del –o como necesidad para-
nacimiento del Ray Kroc mito.
El fundador
–nombre con el que Ray Kroc se denomina a sí mismo y a su posición en la
corporación McDonalds- nos cuenta la
verdadera historia de la creación y posterior desarrollo de la mítica marca
estadounidense de restaurantes de comida rápida. Y digo la verdadera,
porque los entresijos de cómo la empresa con nombre McDonals acabó en manos de
un tipo llamado Ray Kroc, no era muy conocida. Por supuesto, porque su
“fundador” se ocupó muy mucho de que así fuera.
¿Por qué? Se
preguntarán ustedes, pues porque Ray
Kroc no fue el fundador, ni tuvo la idea inicial, es más, ni siquiera la copió.
La robocompró, si me permitís el
término.
Ray Kroc quedó
impresionado por la velocidad del sistema de cocina y servicio de la
hamburguesería que los hermanos Richard y Maurice McDonald (Nick Offerman y John Carroll Lynch) tenían
en San Bernardino (California), y que, inocentemente, le mostraron con todo lujo de detalles. Y no solo con eso,
también con el diseño de los restaurantes –con los míticos arcos dorados-, y
con el nombre. De hecho, esa fue la razón por la que Kroc no les copió la idea:
quería el nombre y los arcos dorados. No
valía con copiar, había que quitar. Y así les propuso a los hermanos formar
parte de su negocio, y extender franquicias por todo el país. Estos no querían
hacerlo, pues solo deseaban seguir con su pequeño restaurante, que les iba muy
bien, pero Kroc acabó convenciéndolos, y
hábilmente se fue posicionando hasta que logró arrebatarles la propiedad a los
hermanos. En un engaño final, Kroc les compró la compañía por 2,7 millones
de dólares más el 1% de los beneficios. Kroc pagó los 2,7 millones, pero nunca
firmó lo del 1%. Los hermanos tuvieron que renegar del nombre de su restaurante
–otra cláusula que hábilmente escondió Kroc en el contrato-, lo que finalmente
los hizo quebrar, y nunca vieron ni un
céntimo de los enormes beneficios que daría la compañía de Kroc. Fin de la
historia.
En la mente de
Kroc hay solo una cosa: dinero. Y
para conseguirlo pasaría por encima de quien hiciera falta. Y así lo hizo. Toda
la primera mitad de la película vemos a Kroc como un trabajador incansable,
perseverante en su idea de conseguir el éxito en el mundo de los negocios, con
olfato, con vista… un gran emprendedor, un gran jefe y un gran profesional. Ídolo
americano. Pero, sin embargo, la segunda
mitad de la película es utilizada para mostrarnos al verdadero Kroc. Principalmente
hay dos frases que lo definen como un libro abierto; la primera, cuando le dice
a Maurice McDonald: “si mi competidor se estuviese ahogando,
me acercaría y le metería una manguera en la boca”. Y la segunda, cuando le
pide el divorcio a su mujer, que estuvo aguantando todos sus desvaríos sobre
posibles negocios, que lo apoyó incluso en las más delirantes ideas, que soportó
todos sus desmanes y rabietas sociales: cenando zanahorias, sin hablar durante
toda la comida, esa es la única frase que pronuncia…
A Kroc todo le da
igual: las personas, los amigos, la enfermedad, el amor… solo le importa el dinero, el poder, el ser el dueño de un imperio, y
comportarse como tal. Como persona no es ningún modelo, pero, sin embargo,
es uno de los representantes del sueño americano...
Kroc murió con una fortuna de 500
millones. Los hermanos McDonald con 1,5. Kroc sería recordado y admirado por los
estadounidenses: empresario de éxito, trabajador, perseverante… el sueño
americano realizado. Los hermanos McDonald fueron borrados de la historia y
tachados de cobardes, conservadores, y miopes, por no ver las posibilidades de
su negocio.
Yo sin embargo
veo lo que se ve en la última escena de la película: los hermanos McDonald eran
seres humanos, con empatía, con sentimiento, y con sueños. Los cumplieron, pero no estaban preparados para la economía
deshumanizada que gobernaba y gobierna hoy en día el mundo entero: sin
sentimiento, sin remordimientos, solo con el afán de ganar más y más dinero
aplastando todo lo que haga falta en su camino, personas, ideas, leyes, vidas,
o la naturaleza entera. Esa economía que lo destruye todo a su paso en nombre
del crecimiento y del libre comercio, eso
es lo que representa ese manchón desenfocado en el que se convierte Kroc
mientras se va alejando… los humanos pierden, el monstruo gana.
sábado, 25 de agosto de 2018
Sobre la tiranía (Timothy Snyder, 2017)
- La desigualdad conlleva
inestabilidad. Aristóteles
- Los demagogos se aprovechan
de la libertad de expresión para convertirse en tiranos.
- Tanto el fascismo como
el comunismo fueron reacciones a la globalización, a las desigualdades reales o
imaginarias que creaban, y a la aparente impotencia de las democracias para
afrontarlas.
- Cuando los partidos
tienen demasiado control, temen a la democracia, por lo que intentarán
debilitarla.
- Muchos de los que
mataban (en el nazismo) lo hacían por miedo a llamar la atención.
- Cualquier buena novela
aviva nuestra capacidad de pensar sobre las situaciones ambiguas y juzgar las
intenciones de los demás.
- Harry potter y las
reliquias de la muerte, sobre la tiranía y la resistencia.
- Te sometes a la tiranía
cuando renuncias a la diferencia entre lo que quieres oír y lo que oyes realmente.
- Una vez que la verdad
se vuelve oracular en vez de fáctica, las pruebas resultan irrelevantes.
- La posverdad es el
prefascismo.
- Un individuo que
investiga es un ciudadano que construye.
- El líder al que no le
gustan los investigadores es un tirano en potencia.
- El fundamento del
"sistema" es la vida en la mentira. Havel
- Cuando intentan
acostumbrarnos a sacrificar la libertad en nombre de la seguridad, tenemos que
ponernos en guardia.
- Cuando los tiranos
hablan de extremistas solo quieren decir personas que no forman parte de la
corriente mayoritaria defendida por ellos mismos.
- No existe ninguna
doctrina llamada extremismo.
- Cuando se produce un
ataque terrorista (o cualquier otra catástrofe), los tiranos aprovechan esos
sucesos para consolidad su poder.
- Es posible organizar
protestas a través de las redes sociales, pero nada es real hasta que no acaba
en las calles.
- Si los tiranos no
sienten las consecuencias de sus actos en el mundo tridimensional, nada
cambiará.
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