domingo, 30 de diciembre de 2018

América (Franz Kafka ....)




Maravilloso relato del genial escritor praguense. La breve aunque detallada y sobradamente informativa (o comunicativa) historia de un chico europeo que desembarca sólo y sin esperanza en América. Allí se tiene que enfrentar por obligación a un nuevo mundo, metáfora del mundo real, en el que abundan las trampas y los tramposos, en el que se redefinen los conceptos de amistad, de valor, de honor, de lealtad, de corrección, de honradez, tomando como punto de partida el dinero y los intereses comerciales, así como el orgullo y el ego; en una palabra, Karl Rossman da el salto de repente al mundo adulto con sus reglas estúpidas y su desorientación generalizada.
Pero a la vez se va dando cuenta de que el que se rige por las directrices correctas, aunque con más inocencia y por ello con más sufrimiento, acaba por situarse mucho más arriba de lo que los rastreros explotadores ni siquiera pudieron imaginar llegar, de que el que construye su casa basándose en unos buenos cimientos puede llegar a erigir rascacielos y de que la inteligencia es el motor de la vida y siempre te ayudará a llegar a buen puerto.
A medida que va atravesando por diversos sucesos Kart Rossman se va construyendo a sí mismo, lenta pero sólidamente, soportando las estupideces de aquellos que nunca han sabido organizar su proyecto vital y que , viéndose perdidos, buscan arrastrar a todos a su abismo con el afán de encontrar algún consuelo en la desgracia compartida.
Rossman los va superando uno a uno casi sin darse cuenta, sólo actuando de la manera correcta hasta llegar, en palabras del propio Kafka, al lugar dónde se encontraría a sí mismo, dónde encontraría de nuevo su patria, donde se reencontraría con sus padres...

martes, 16 de octubre de 2018

Prevenir el narcisismo (Julio Rodríguez, 2018)





Me voy a hacer un poco de autobombo y a publicar una entrada con las frases que más me gustan de mi propio libro ;)

  • Todo lo que el narcisista haga en su vida estará motivado por el afán de ganarse la atención y la adulación públicas con el objetivo de mantener vivo a su «yo ideal», de sostener como real su fantasía de grandiosidad.
  •  Las personas pasan a ser instrumentos que el narcisista puede usar, manipular o explotar en su beneficio, ya sea para conseguir sus objetivos o para emplearlas como adornos de su persona.
  •  El narcisista presenta una hipersensibilidad a la crítica.
  •  El narcisismo no es una condición inamovible. Es líquido, fluctuante y, del mismo modo en que ha podido ser potenciado por determinados intereses, puede ser frenado e incluso erradicado de los patrones conductuales de nuestros hijos. 
  •  El niño narcisista no es feliz, y tampoco lo serán el adolescente y el adulto en los que se convierta.
  •  Tener un hijo no es una aventura, es una responsabilidad, El niño narcisista dependerá por completo de la aprobación externa para ser «feliz», aunque nunca lo será realmente, porque lo que sentirá no será nada más que una ilusión de felicidad, y la verdadera felicidad le resultará inalcanzable.
  • El narcisismo no implica una alta autoestima, eso es una falacia; igual que tampoco garantiza el éxito ni la competitividad, lo único que garantiza 100% el narcisismo es la infelicidad.
  •  Cualquier cosa que sea valorada positivamente por el entorno y la sociedad será lo que condicione los gustos y las actuaciones del niño narcisista.
  • El concepto absoluto de perfección es un absurdo, pero eso el narcisista no lo entiende ni lo entenderá jamás.
  • El narcisismo no implica una alta autoestima, al contrario, los narcisistas tienen una autoestima frágil y una gran inseguridad, lo que les provoca sufrimiento, miedo y ansiedad. El narcisista es peligroso para sí mismo y para los demás.
  • La frustración que le produce al narcisista ser «una persona normal» derivará en depresión, y esta puede llevar al abuso de sustancias o incluso a la autodestrucción y a la aniquilación de otros.
  • El narcisista es hipersensible a la crítica, por lo que cualquier persona que lo ponga en evidencia o le quite protagonismo será objeto de su ira, cólera y agresividad.
  • Los niños narcisistas no mostrarán sentimientos de empatía hacia los demás, más bien al contrario: en cuanto se puedan aprovechar de quienes los rodean para conseguir algo que quieren, lo harán sin sentir ningún remordimiento, pena o culpa.
  • La diferencia entre un: «¡Buen trabajo!» y un «¡Eres el mejor!», puede parecer sutil, pero el primero denota capacidad, el núcleo central de una autoestima segura, y el segundo denota superioridad, el núcleo central del narcisismo.
  • Estamos inmersos en una sociedad que potencia, enaltece y exige los comportamientos narcisistas. Las redes sociales están consiguiendo hacer del narcisismo una epidemia real.
  • Promueven el narcisismo al estar centradas en la glorificación del yo, tanto en la imagen (selfies), como en las opiniones, los pensamientos y la influencia en el otro.
  • Las redes sociales han sustituido el deseo de explorar, de vivir, de conocer, de socializar, por un deseo de competir, de exhibir y de «yo más».
  • El narcisismo es fomentado por el mercado, la publicidad y los medios de comunicación, porque el narcisista es un consumista compulsivo e irreflexivo.
  • La publicidad ha conseguido colocar el mensaje de que, para ser especiales, exitosos, diferentes y felices, debemos consumir determinado producto.
  • Llevados por este consumismo desaforado y la superficialidad y cosificación de todo, los rasgos narcisistas, además de destruirnos interiormente y hacernos infelices, también acabarán por destruir el arte, la cultura, la sociedad y el medio ambiente.
  • No sobrevaloréis las capacidades de vuestros hijos ni los veáis como si fuesen superiores a los demás, o el delirio de grandeza germinará en ellos.
  • Enseñadles a mostrar empatía, compasión y respeto por los demás y a cooperar con ellos.
  • No les permitáis hacer trampas, ni siquiera jugando a la oca: hacer trampas es aprovecharse de los demás, y eso no está bien y es injusto.
  • No siempre hay que ganar, y, desde luego, no a toda costa. A veces perder es mejor porque permite aprender.
  • Animadlos e incentivadlos para que identifiquen, nombren y compartan sus sentimientos y emociones.
  • Vuestros hijos tienen que aprender a aceptarse completamente, con sus aptitudes y sus limitaciones; si no, tendrán una imagen distorsionada de sí mismos.
  • La amistad y la sociabilidad nos hacen sentir que no estamos solos, que formamos parte de un grupo, que podemos aprender de otros y ser defendidos por otros.


miércoles, 26 de septiembre de 2018

Cueste lo que cueste, quiero ser millonario. El fundador The Founder (John Lee Hancock, 2016. EEUU)



El fundador
The Founder (John Lee Hancock, 2016. EEUU)
Cueste lo que cueste, quiero ser millonario
(la crítica contiene spoilers)
El plano final de la película, cuando vemos a Ray Kroc (superlativo Michael Keaton) ante el espejo, su mirada de extrañeza, o incluso de temor, ante lo que ve, y ese desenfoque de su persona mientras se aleja a dar su discurso triunfal, definen perfectamente lo que nos ha querido contar la película: la destrucción del Ray Kroc ser humano como consecuencia del –o como necesidad para- nacimiento del Ray Kroc mito.
El fundador –nombre con el que Ray Kroc se denomina a sí mismo y a su posición en la corporación McDonalds- nos cuenta la verdadera historia de la creación y posterior desarrollo de la mítica marca estadounidense de restaurantes de comida rápida. Y digo la verdadera, porque los entresijos de cómo la empresa con nombre McDonals acabó en manos de un tipo llamado Ray Kroc, no era muy conocida. Por supuesto, porque su “fundador” se ocupó muy mucho de que así fuera.
¿Por qué? Se preguntarán ustedes, pues porque Ray Kroc no fue el fundador, ni tuvo la idea inicial, es más, ni siquiera la copió. La robocompró, si me permitís el término.
Ray Kroc quedó impresionado por la velocidad del sistema de cocina y servicio de la hamburguesería que los hermanos Richard y Maurice McDonald (Nick Offerman y John Carroll Lynch) tenían en San Bernardino (California), y que, inocentemente, le mostraron con todo lujo de detalles. Y no solo con eso, también con el diseño de los restaurantes –con los míticos arcos dorados-, y con el nombre. De hecho, esa fue la razón por la que Kroc no les copió la idea: quería el nombre y los arcos dorados. No valía con copiar, había que quitar. Y así les propuso a los hermanos formar parte de su negocio, y extender franquicias por todo el país. Estos no querían hacerlo, pues solo deseaban seguir con su pequeño restaurante, que les iba muy bien, pero Kroc acabó convenciéndolos, y hábilmente se fue posicionando hasta que logró arrebatarles la propiedad a los hermanos. En un engaño final, Kroc les compró la compañía por 2,7 millones de dólares más el 1% de los beneficios. Kroc pagó los 2,7 millones, pero nunca firmó lo del 1%. Los hermanos tuvieron que renegar del nombre de su restaurante –otra cláusula que hábilmente escondió Kroc en el contrato-, lo que finalmente los hizo quebrar, y nunca vieron ni un céntimo de los enormes beneficios que daría la compañía de Kroc. Fin de la historia.
En la mente de Kroc hay solo una cosa: dinero. Y para conseguirlo pasaría por encima de quien hiciera falta. Y así lo hizo. Toda la primera mitad de la película vemos a Kroc como un trabajador incansable, perseverante en su idea de conseguir el éxito en el mundo de los negocios, con olfato, con vista… un gran emprendedor, un gran jefe y un gran profesional. Ídolo americano. Pero, sin embargo, la segunda mitad de la película es utilizada para mostrarnos al verdadero Kroc. Principalmente hay dos frases que lo definen como un libro abierto; la primera, cuando le dice a Maurice McDonald: “si mi competidor se estuviese ahogando, me acercaría y le metería una manguera en la boca”. Y la segunda, cuando le pide el divorcio a su mujer, que estuvo aguantando todos sus desvaríos sobre posibles negocios, que lo apoyó incluso en las más delirantes ideas, que soportó todos sus desmanes y rabietas sociales: cenando zanahorias, sin hablar durante toda la comida, esa es la única frase que pronuncia…
A Kroc todo le da igual: las personas, los amigos, la enfermedad, el amor… solo le importa el dinero, el poder, el ser el dueño de un imperio, y comportarse como tal. Como persona no es ningún modelo, pero, sin embargo, es uno de los representantes del sueño americano...
Kroc murió con una fortuna de 500 millones. Los hermanos McDonald con 1,5. Kroc sería recordado y admirado por los estadounidenses: empresario de éxito, trabajador, perseverante… el sueño americano realizado. Los hermanos McDonald fueron borrados de la historia y tachados de cobardes, conservadores, y miopes, por no ver las posibilidades de su negocio.
Yo sin embargo veo lo que se ve en la última escena de la película: los hermanos McDonald eran seres humanos, con empatía, con sentimiento, y con sueños. Los cumplieron, pero no estaban preparados para la economía deshumanizada que gobernaba y gobierna hoy en día el mundo entero: sin sentimiento, sin remordimientos, solo con el afán de ganar más y más dinero aplastando todo lo que haga falta en su camino, personas, ideas, leyes, vidas, o la naturaleza entera. Esa economía que lo destruye todo a su paso en nombre del crecimiento y del libre comercio, eso es lo que representa ese manchón desenfocado en el que se convierte Kroc mientras se va alejando… los humanos pierden, el monstruo gana.